Hablános de sexo, profe.

 Publicado originalmente el 25-11-11

Los adolescentes siempre muestran mucho interés por todo los temas relacionados con el sexo, es normal, es natural, es bueno, corresponde a lo propio de su edad y su desarrollo afectivo y personal.

Curiosamente jamás han tenido a su alcance mayor información a este respecto y al mismo tiempo tan deformada y sesgada: la pornografía en internet o los modelos de relaciones personales que muestran Tele 5 y otras cadenas basura son un buen ejemplo.

 

Y para más inri, muchas de las charlas sobre educación sexual que reciben en el instituto son impartidas por la enfermera del ambulatorio, que se limita a explicarles los diferentes método anticonceptivos, o por colectivos de homosexuales que tratan el tema desde una marcada ideología de genero con la que adoctrinar a los chavales.

La máxima que aglutina todo esto es que la práctica sexual debe ser frecuente, da igual cómo o con quién y que el único pecado a combatir es el embarazo. Y todo esto crea en los jóvenes el efecto contrario al pretendido, más desconocimiento, más angustias, más miedos, menos libertad.

Nadie les ha hablado de la dignidad de ser hombre o mujer, de la entrega, del amor, de la paternidad, de la transcendencia de su sexualidad… por eso en cuanto en clase surge algo así de pasada y a uno se le ocurre decir un

bueno, esto ya lo hablaremos otro día

los chicos saltan con un

¿y por qué no ahora? Háblanos de sexo ahora, profe.

Más de una vez me ha tocado aparcar el tema o la actividad que tenía prevista para hablarles de su desarrollo afectivo y sexual. Y la sorpresa es doble. Primero ellos se sorprenden cuando empiezo a explicarles que el origen de la sexualidad está en Dios, que el sexo es un regalo suyo y por tanto es algo bueno, que nosotros somos los que podemos hacer un mal uso, de cómo son sus emociones y sentimientos y por qué se producen, de que son personas y no objetos… y uno se sorprende de que se sorprendan, de que entre tanta información nadie les haya hablado así, que nadie, en definitiva, les haya dicho antes la verdad. Les explico también qué significa sentirse atraído, enamorarse y amar y se alegran de saberlo porque son conceptos que casi siempre mezclan y confunden…

Y las reacciones son para grabar, ves a los chavales más “sobraos” con la boca abierta, a los más tímidos actuando de manera participativa y sobre todo y en todos auténticos suspiros de alivio, se han quitado un gran peso de encima.

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