La asignatura de religión y su alternativa

Cuando se plantea el debate sobre si es conveniente una asignatura de religión automáticamente parece crearse una controversia entre creyentes y ateos, que nada favorece a la resolución del mismo. Para poner algo de luz deberíamos a mi huilde juicio empezar de lo más general de la educación a lo más concreto de una asignatura.

El fin de la educación es doble, por un lado debe instruir a los alumnos en diversas materias y por otro formarlos como personas de bien (sé que suena un poco anticuado, pero me sigue pareciendo la mejor definición). Cada asignatura no será nada más (ni nada menos) que la adaptación pedagógica para cada edad de una parcela del saber humano que le sirva para concocer, interpretar e intervenir en el mundo en el que vive.

 

Hay consenso en que determinados conocimientos como la historia, las matemáticas o el lenguaje resultan básicos en la educación, por eso se formulan como asignatura en la misma. ¿Qué ocurriría entonces con la religión? ¿tener un conocimiento de religión nos ayudaría a conocer, interpretar e intervenir en la sociedad en que vivimos o sería algo supérfluo y ajeno al día a día de los chavales?. Analicémoslo pues.

Para empezar algo tan propio como los nombres de los alumnos están tomados en su gran mayoría del santoral de la Iglesia. Nuestras ciudades están llenas de templos religiosos y en nuestras costumbres sociales celebramos determinados ritos de un marcado contenido religioso como bodas, bautizos o comuniones. La historia sería ininteligible si no poseyésemos unos conocimientos básicos de religión, desde por qué nuestro calendario toma un año cero desde el nacimiento de una persona concreta, hasta fenómenos como la caida del imperio romano, la formación de Europa, la conquista de América, las cruzadas… El origen mismo de los valores de las grandes revoluciones desde la francesa a la bolchevique de libertad, igualdad o fraternidad tienen una base cristiana. La gran mayoría de las manifestaciones artísticas en la pintura, la escultura o la música tienen contenido sacro. La actualidad informativa está llena de personajes y acontecimientos de relevancia religiosa, desde el conflicto arabe-israelí a la figura del Papa…

En el desarrollo integral de la persona, la trascendencia humana, los grandes interrogantes sobre el sentido y la finalidad de la vida, la posibilidad de la felicidad y de los grandes valores éticos encuentran respuesta en la concepción religiosa de la vida. En el ámbito de la convivencia diaria los chavales viven y comparten su tiempo con compañeros de diversas tradiciones y culturas, muchas de ellas marcadas por el hecho religioso…

Parece por todo lo expuesto que introducir conceptos básicos de religión en el sistema educativo no solo sería conveniente, sino necesario. El problema que se nos produce a continuación es cómo hacerlo, ¿debemos adoptar la educación de la religión desde un punto de vista confesional o desde un tipo de vista neutro de carácter histórico y sociológico? Y lo que esto conlleva ¿quién debe tomar esta decisión?. Algunos defenderían que debería tomarla la autoridad de turno, pero ¿por qué imponer un modelo? ¿No sería mejor que los propios padres de los alumnos, o en su caso ellos mismos, decidiesen que enfoque desean? En esta línea se manifiesta además una constitución como la española que reconoce el derecho de los padres “para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (Art. 27.3).

Por eso una buena propuesta sería que la religión formase parte como asignatura del curriculum escolar, al igual que cualquier otra de las materias comunes, pero que existiese un alternativa a elegir por los padres entre la asignatura  confesional (católica o de cualquier otra índole) y la de “Religión, cultura y sociedad”, esto supondría, por hacer un juego de palabras, que la alternativa a la asignatura de religión sería religión. Las alternativas actuales como “apoyo pedagógico” se convierte en la práctica en religión o nada, un abono magnífico para la ilegalidad y la discriminación.

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Una respuesta a La asignatura de religión y su alternativa

  1. Favila dijo:

    Totalmente de acuerdo. Argumentos equilibrados y plausibles para todos.

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