Cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.

El título de este artículo corresponde a la última frase, a modo de reflexión, de la magnífica canción de Los Secretos “Ojos de gata”, que más tarde se encargaría de estropear Joaquín Sabina en su versión “Y nos dieron las 10”. Cuenta la historia de un músico que tras dar un concierto en un pueblo intenta seducir a la camarera del bar pero lo único que consigue es acabar borracho, por lo que ella comenta al día siguiente que tan sólo se trataba de un chaval ordinario, y de ahí la conclusión “cómo explicar…”

 

Salvando las distancias a un servidor le ocurre algo parecido. Si alguien mira mi “hoja de servicios” se haría un montón de preguntas a las que debería responder de forma afirmativa

¿Eres licenciado en ciencias de la religión?, Sí

¿Estás en una comunidad?, Sí

¿Llevas más de 25 años casado?, Sí.

¿Has tenido los hijos que Dios te ha confiado?, Sí.

– ¿Eres catequista de jóvenes?, Sí.

¿Vas a la cárcel a hablar de Dios a los presos?, Sí.

¿Eres músico católico y compones canciones para Dios y música para los salmos de la Biblia?, Sí

¿Escribes un blog de contenido católico?, Sí

¿….?, Sí.

Y entonces llega la terrible y equívoca conclusión

Tú eres un santo, chico.

Y automáticamente empiezo a parafrasear la canción “cómo explicar que me vuelvo un pecador al bajarme de cada escenario, al salir de cada clase, al volver a mi casa desde la cárcel, al terminar cada catequesis o cada convivencia…

No se trataría de confesarme con cada uno que me hace ese tipo de comentarios como lo haría con mi confesor, pero sí afirmar, aunque alguno me mire con escepticismo, que estoy hecho de la misma pasta que cualquier otro, que tengo los mismos pecados y problemas (o parecidos) que los suyos con el dinero, el matrimonio, los hijos, el sexo o el trabajo. Que en más de una ocasión aflora a cada hora mi egoísmo, mi pereza, mi soberbia o cualquiera de los otros pecados capitales…

Y luego está la versión del “escándalo” que es cuando alguno de los que ha llegado a la conclusión de que meo agua bendita se encuentra en vivo y en directo con alguno de estos pecados míos y suelta lo de

Parece mentira, tú que eres TAN cristiano– y enfatizando el “tan” que suena más a repique de campana que a adverbio.

Es cierto que mi vida tiene, al menos en lo corriente, una cierta coherencia con el Evangelio y que el Señor me preserva de grandes males pero sólo por su misericordia, no por mis méritos, pero eso no me hace mejor que nadie. A fin de cuentas los creyentes solo somos una jarra de barro.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Iglesia, Música católica. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.

  1. Cecilia dijo:

    ¡Chico, no veas lo que nos parecemos! Dios elije a lo que no vale para que brille SU luz, elige a lo necio del mundo, demos gracias a Dios por ello.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s