A vueltas con la salvación y la vida eterna (I)

Una de las cosas que me han sorprendido siempre de mis alumnos es su interés por los temas escatológicos: el cielo, el infierno, la salvación, el juicio, el fin del mundo. Cuando observas que en su conducta diaria no se vislumbra más futuro que el de la partida de esta tarde a la play (nombre que dan comúnmente a la consola casera de videojuegos) o como mucho el plan del fin de semana, me resultan curiosos esos planteamientos.

 – ¿el infierno existe? ¿cómo es?

– ¿cómo nos va a juzgar Dios? ¿es cierto que saldremos de la tumba para ir a un tribunal?

– Me han dicho que el fin del mundo viene ya, que será tal día o tal año…

– ¿lo ateos o los musulmanes irán al infierno?

– ¿podemos hablar con los muertos?

– ¿qué es el purgatorio?

– ¿por qué hacemos misas y rezamos por los muertos si ya no pueden volver atrás?

Este tipo de preguntas surgen con cierta regularidad y cuando lo hacen piensas algo como ¿tengo 15 horas o 15 minutos para responder? Pero porque considero que es mi obligación (y también porque me gusta, qué leches) no suelo dejar pregunta sin respuesta por poco tiempo que tenga.

La mente estructurada del profesor se pone a funcionar y necesita ir de las premisas, al tema principal y de este a los aspectos concretos, así que vamos allá:

Bueno, antes de empezar tengo que aclararos que a la hora de hablar de la vida eterna, como del propio Dios, tenemos un problema: la eternidad está fuera del tiempo y del espacio y los seres humanos hemos inventado esos dos conceptos para poder entendernos, pero que en realidad no existen.

– ¿cómo que no existen el tiempo y el espacio?

– Son lo que se llaman “constructos teóricos”– aclaro – los hemos ideado para poder relacionarnos y adaptarnos, pero no existen como unidades independientes, como si fuesen un objeto o una persona y sin embargo no podemos concebir nada si no los tenemos en cuenta.- no les queda muy claro, pero tampoco me puedo detener más en ese punto- y por eso cuando hablamos del cielo o del infierno tenemos que recurrir a “imágenes” que podrán ser más o menos explicativas, pero nunca llegar a ser ciertas.

– ¿a qué te refieres?

– Pues por ejemplo a la imagen del cielo como unos angelitos tocando la lira sobre una nubecitas, que me parece horrorosa por el peñazo que da a entender – ríen – o la del infierno como un sitio con mucho fuego y unos bichos rojos con rabos y cuernos que te hacen la puñeta pinchándote con una lanza.

– ¿pero entonces cómo son?

– Son realidades espirituales y como tal no las podemos representar. Lo que sabemos como premisa general es que Dios nos ha creado para la vida eterna en su presencia, que esta vida que tenemos ahora, que a vosotros os parece que aún durará mucho porque sois muy jóvenes, en realidad es menos que una cagarruta de mosca comparada con toda la eternidad- ríen– y que nuestro destino es vivirla con Él. Esa vida en la presencia de Dios es tremendamente gozosa y es a lo que llamamos cielo y la eternidad fuera de Dios, que sería todo lo contrario, es a lo que llamamos infierno.

– Pero si Dios nos ha creado para el cielo, ¿por qué existe entonces el infierno?

– Porque también nos ha creado libres. Es como una fiesta a la que Él nos invita, pero en cierto modo en nuestra libertad podemos aceptar dicha invitación o rechazarla.

– Pero nadie rechazaría ir al cielo…

– Directamente no, pero hay mucha gente que rechaza a Dios mismo y pasa de Él o lo que es casi peor, rechaza a los demás hombres que son igualmente hijos suyos.

– Entonces ¿cómo podemos saber si vamos a ir al cielo o al infierno?

– Saber lo que se dice saber, no podemos, esto no se trata de una ecuación matemática. Todos confiamos en la misericordia de Dios y que viviremos en su presencia, pero sí que es cierto que a través de su Palabra nos ha ido dando algunas pistas de cómo seremos juzgados.

– ¿Entonces es cómo en un tribunal que te declaran culpable o inocente?

– No, pero si te vale la imagen quédatela– ahora río yo- se trata de ver tu vida conforme a la voluntad de Dios y darte cuenta de ello. Jesucristo, que recordad que es Dios mismo hecho hombre, siempre nos ha invitado a participar del Reino como algo genial estupendo… y nos ha ido dando su palabra y su ejemplo para que podamos empezar a vivirlo “en primicias” aquí en la Tierra y lo hagamos plenamente en la otra vida.

– ¿entonces para ir al cielo hay que ser cristiano? ¿los ateos o los que tienen otra religión van al infierno?

– No, por Dios, nada de eso. Jesús mismo lo explica en el Evangelio. Para que me entendáis, aunque no es del todo correcto, existen dos “formas de juzgar” según si has conocido a Dios o no– los chavales están atentos, la cosa va bien- Por un lado existe los que se llama el juicio a las naciones- les comento la cita de Mt 25, 31-46– es decir, a los pueblos que no conocen a Dios, y pasan a su presencia o quedan excluidos según si han atendido a los más necesitados, que es como hacerlo con el mismo Jesucristo al que no conocen. Por eso, si alguien por el motivo que fuese no ha creído en Dios, o por circunstancias ha aparcado su fe, o incluso si nadie le ha hablado de Él nunca, pero en su vida ha actuado conforme a la moral natural atendiendo a los demás y en especial a los más necesitados, pasaría a su presencia.

– ¿Y los que son creyentes no tendrían que hacer lo mismo de atender a los pobres y demás?

– Sí, pero sería como una consecuencia, un fruto del amor de Dios que yo experimento y que hago extensible a los demás.

– ¿y la forma de ser juzgados?

– Jesús habla sobre cómo serán juzgados en otras parábolas, como la de los talentos o las vírgenes necias y prudentes– les explico los dos pasajes que están en el mismo capítulo de Mt 25 justo antes del juicio a las naciones- En estos casos los siervos conocen a su amo, las chicas del pueblo conocen al novio, y la consecuencia de sus actos está relacionada con la actuación que han tenido ante Él, si han administrado bien sus bienes son recompensados, si se han preparado bien para la boda son invitadas al convite… es decir, si tú has conocido a Dios, ¿cómo has vivido? ¿has actuado conforme a su Palabra, te has preparado prudentemente según la buena nueva y la has comunicado a los demás? ¿o acaso no lo has tomado en serio, has pasado de Él?…

Los alumnos están muy interesados, no paran de hacer preguntas y surgen más temas relacionados, el espiritismo, el purgatorio… tendremos que continuar en otro artículo.

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Una respuesta a A vueltas con la salvación y la vida eterna (I)

  1. Iglesia doméstica dijo:

    A partir de ahora cuando me hagan alguna pregunta te los enviaré 😉

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