El matrimonio y el Quijote

Con 45 años largos me dije a mí mismo que ya era hora de que leyera El Quijote de Cervantes, un libro del muchos sabemos historias pero pocos lo hemos leído de principio a fin como correspondería. Así que en ello estoy en los ratos muertos de mi jornada laboral. Tengo un trabajo de esos que yo llamo “de estar”, es decir, que tienes que estar en tu puesto tanto si entra mucha o poca faena cada día.

En la segunda parte del mismo, algo que ha sido estudiado ampliamente, Cervantes empieza a “enamorarse” de su criatura y a incidir en su doble personalidad, por un lado la del enajenado que ve castillos donde hay ventas o que cree poder derrotar a enormes leones hambrientos de un plumazo, pero por otro la de un hombre inteligente, de verbo enriquecido y reflexiones lúcidas.

 

Entre estas encuentro una curiosa sobre el matrimonio, como todas ellas conforme a “la ley cristiana que como buen caballero andante profesa” que reza así:

Quiere hacer uno un viaje largo y si es prudente, antes de ponerse en camino busca una compañía segura y apacible con quien acompañarse; pues, ¿por qué no hará lo mismo el que ha de caminar toda la vida, hasta el paradero de la muerte, y más si la compañía le ha de acompañar en la cama, en la mesa y en todas partes, como es la de la mujer con su marido?. La de la propia mujer no es mercancía que una vez comprada se devuelve, se trueca o se cambia, por que es cualidad inseparable, que dura lo que dura la vida: es un lazo que, si una vez lo echáis al cuello se vuelve en el nudo gordiano que, si no lo corta la guadaña de la muerte, no hay que desatarlo.

Recuerdo de cuando estudiaba Ciencias Religiosas que el libro de texto, hablando de las características del matrimonio cristiano, afirmaba que eran 3: indisolubilidad, unicidad y apertura a la vida. Ciertamente esta afirmación es correcta, pero el matrimonio cristiano es también mucho más y algunas de sus características aparecen en este texto cervantino.

El matrimonio es algo deseado, “quiere hacer uno un viaje largo…” una vocación además de un estado natural, algo querido por Dios. De hecho la primera condición del matrimonio cristiano, y así aparece por tres veces en la liturgia, es la libertad al contraerlo “¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados(1), libre (2) y voluntariamente(3)?”. Y como sacramento, y así se lo hago saber a mis amigos sacerdotes cuando quiero chincharlos un poco es incluso “superior” al sacerdocio, ya que el suyo es revocable, un sacerdote puede dejar de serlo, pero no el mio como casado.

El matrimonio es algo que exige preparación previa, una “búsqueda de la compañía segura…”, no es un estado al que se accede con cualquiera o por que sí.

El matrimonio cristiano es indisoluble, evidentemente, “hasta que la muerte os separa” reza la liturgia o “hasta el paradero de la muerte” el Quijote.

El matrimonio es una comunión de vida, una entrega mutua, en el sexo “la cama”, el compartir los bienes “la mesa” y en la vida de cada día “en todas partes”. Tristes son los matrimonios que se asemejan más a dos solteros compartiendo piso que a una auténtica comunión de vida.

El matrimonio cristiano es indisoluble, es un proyecto para toda la vida y no una apuesta a ver si sale bien, como una “mercancía que se devuelve, se truca o se cambia”. Cuántos matrimonios hoy en día se convierten en simples pruebas con seguros y contratos previos por si falla.

A fin de cuentas el matrimonio no deja de ser, aunque pueda parecer lo contrario viendo telebasura o en una sociedad tan hedonista como la nuestra, un ejercicio de libertad. Libremente me comprometo con quien quiero y para lo que quiero, un matrimonio cristiano, y libremente y con la gracia de Dios mantengo ese compromiso como “nudo gordiano que, si no lo corta la guadaña de la muerte, no hay que desatarlo”.

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2 respuestas a El matrimonio y el Quijote

  1. María José dijo:

    El Quijote es una delicia. Yo estoy pensando en volverlo a leer. También leí a continuación Consideraciones sobre El Quijote de Martín de Riquer, que me gustó muchísimo. Tu comentario me ha parecido muy hermoso y no había reparado en que nuestro sacramento es “superior”.

  2. Santiago S dijo:

    Certeza Realista la de Cervantes en sus relatos, se adelanta cuatro siglos a los modernos jueces de familia.-

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