El milagro de los Cooperatores Veritatis

Mi hija de 15 años sale disparada por el pasillo de casa

-Cariño- le digo- ¿dónde está el fuego?

-Me voy a coger el autobús, he quedado con mis amigas a las 8

Miro el reloj y faltan 25 minutos, en esos momentos no estoy haciendo nada relevante, así que me ofrezco a llevarla en coche.

-¿Dónde vais?

– A misa.

Aunque en mi familia somos creyentes y en la medida en la que hemos podido mi señora y yo, siervos inútiles, hemos transmitido la fe a nuestros hijos, no deja de sorprenderme que un día entre semana, sin ser ninguna celebración concreta ni ninguna fecha destacada, mi hija haya quedado con las amigas para ir a misa en lugar de hacer lo propio para ir al cine o a la hamburguesería.

Me cuenta que una de las amigas dijo que le apetecía ir a misa a la iglesia del Temple de Valencia, que regentan los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios, conocidos simplemente como “los cooperadores”, y que todas las demás se apuntaron.

La existencia de la nueva congregación no deja de ser milagrosa. Para empezar que sigan surgiendo institutos de vida consagrada entrados en el tercer milenio no deja de sorprenderme. Que además en este caso surjan ya con vocaciones y que conecten tan bien con un sector de la población como los niños y los adolescentes, muchas veces tan difícil, es motivo de alegría.

Ciertamente la congregación no ha surgido de la nada, se trata de un brote nacido de la gran familia de las Escuelas Pías, pero que pretende ser fiel al espíritu originario de San José de Calasanz. El fenómeno no es nuevo, se ha dado muchas veces a lo largo de la historia, como los capuchinos surgidos de los franciscanos, por ejemplo, y como todo parto ha tenido sus dolores incluidos, por muy hermosa que sea la criatura, aunque es de esperar que estos se mitiguen pronto con la andadura de la nueva realidad. Un servidor, dada su situación personal, no ha estado en el paritorio, así que desconozco los detalles, pero sí que he estado en la sala de espera y algún grito de dolor me ha llegado.

Ya que voy, decido quedarme yo también en misa. Me sorprende la cantidad de personas en la asamblea, cerca de un centenar, más que en las misas dominicales de muchos templos de la ciudad, y cerca de la mitad son jóvenes. Casi todos ellos han participado en alguna de las actividades que los cooperadores han organizado este verano, como la peregrinación al monasterio de Santo Toribio de Liébana y que tan honda huella ha dejado en mi hija. La misa, pese a ser de diario (de feria, como se dice con propiedad) es pausada, con profusión de cantos y una homilía rica y extensa, nada que ver con las misas exprés de 20 minutos.

Los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios cumplen en estas fechas un año de su existencia “oficial” pero les falta un instrumento fundamental para llevar a cabo su carisma: un colegio. Su vocación, según el espíritu calasancio, es el de la docencia. Erigir un colegio nuevo en las fechas que corren parece tarea imposible y poder regentar alguno ya existente no resultaría mucho más fácil. Sea como sea tienen puesta su confianza en la providencia y esperan que este no tarde en llegar.

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5 respuestas a El milagro de los Cooperatores Veritatis

  1. bayata dijo:

    …yo estuve en la misa del 1er aniversario de la Congregación y me encantó la línea musical de los cantos y salmos.

  2. Esther Navarro dijo:

    Tú mira la alegría de las caras de estos hombres. Mira la felicidad de ser hijos y servidores de Dios. ¡Eso sí que arrastra!

  3. rm dijo:

    ¿A quién se le ocurrió que descafeinar a Cristo y su Iglesia era lo que había que hacer con los niños y jóvenes? ¿Que con hacerles jueguecitos a los pre y a los adolescentes para que no se aburriesen era suficiente? Suficiente para que la Iglesia sea igual de vacía que la sociedad, en todo caso. Experiencias como esta que cuentas demuestran lo contrario. Dales sacramentos vividos en profundidad, con sencillez, con la alegría de Cristo, y verás. Démosles cosas “de verdad” y vendrán en masa, dejemos que el Espíritu actúe. Las JMJ y experiencias como esta de los Cooperatores (mi sobri estuvo en esa misma que tu hija) lo demuestran 🙂

  4. camino dijo:

    Algunos de ellos han sido profesores y amigos con los que he compartido muchos años en el colegio. Aunque admiro su fuerza y su transmisión del Evangelio, aún así, creo que les falta llegar a más personas. Mi experiencia como alumno de las Escuelas Pías y la convivencia con ellos, y reitero, la participación en las actividades pastorales y vocacionales, me ha dejado ver como se alejan de el siglo XXI. Quizás sea también problema de La Iglesia, pero jóvenes de hoy, que no forman parte del Camino Neocatecumenal u otras experiencias cristianas, se ven ahogados por una sociedad laicista y no encuentran apollo para su Fe.
    Personalmente creo que una persona puede ser cristiana y no formar parte de ningún grupo de vida cristiana. Por eso me duele más que desde los escolapios surgiera esta nueva orden, porque, para mi, repito, es el nacimiento de un paso atras en la evolución del cristianimsmo, al que tanta falta hace adaptarse a la juventud de hoy.

    • iternauta dijo:

      Si, nunca llueve a gusto de todos. De todas formas no tienes por qué apenarte, en la iglesia cabemos todos y los jóvenes que no encajan con los cooperadores tienen a otros a los que acudir. En valencia hay muchos: salesianos, marianistas, escolapios, religiosas de
      Jesús y María…

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