A vueltas con eso de “los kikos”

Para empezar escribo estas notas desde la libertad que me da el no tener ninguna responsabilidad dentro del Camino Neocatecumenal, si no la de ser un simple miembro de a pie. No soy catequista, ni responsable ni mucho menos portavoz de nada (que además es un ministerio que no existe).

Aclaro que esta conversación, al contrario de las que suelo escribir en estas páginas, es ficticia, un simple recurso literario, aunque he tratado de recoger en ella muchas de las inquietudes que una realidad como esta suscita en mucha gente, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

¿Entonces tú estás en eso de los kikos?

Sí, pertenezco a una comunidad del camino neocatecumenal.

¿Pero por qué?

Pues porque Dios ha querido. Es la forma en la que Él me llama a ser y vivir en la Iglesia.

¿Es cierto cómo dicen muchos que os creéis los mejores?

Eso dicen. Supongo que para cada uno su grupo es el mejor, si pensase que lo mejor para mi sería otra cosa lo más lógico es que estuviera en ella. Pero lo cierto es que no somos más que un grupo de gente pecadora como cualquier otra a la que Dios nos llama a conversión. Seguro que en otras realidades de la Iglesia existe mucha gente mucho más santa y coherente que cualquiera de nosotros.

Muchos dicen también que sois un grupo cerrado, que tenéis vuestras propias misas y eso.

Por la propia dinámica pastoral se forman comunidades cristianas que tratan de vivir la fraternidad y romper con el anonimato de la asamblea, donde conoces a cada uno de los que participan contigo en la Eucaristía. Por eso cada comunidad es cerrada en el sentido de que está formada por unas personas concretas, con nombres y apellidos. Yo mismo, por el hecho de ser de comunidades no significa que a la hora de participar en una celebración voy a cualquier comunidad, salvo casos excepcionales, si no que voy a la mía propia. Pero el camino neocatecumenal en sí es abierto, cualquiera puede formar parte de él y por supuesto puede dejarlo cuando le apetezca.

Pero entonces hay mucha gente que pensará que sois una Iglesia paralela.

Para nada, solo somos nada más y nada menos que una forma de ser en la Iglesia. Además jurídicamente, aunque quizá eso sea lo menos importante, tenemos unos estatutos aprobados por la Santa Sede.

Y que no participáis en las actividades de la parroquia.

Todas las comunidades son parroquiales, no forman clubs ni asociaciones como otros grupos, si no que están incardinadas en parroquias concretas. Si alguien no ha podido asistir a la Eucaristía de su comunidad acude a la misa general, pero eso es como la gente que va el sábado por la tarde y no el domingo por la mañana. Y por otro lado la realidad muestra todo lo contrario, en parroquias donde hay comunidades es normal que encuentres a muchos de sus miembros en el consejo parroquial o prestando su servicio en Cáritas o en catequesis.

Pero tenéis vuestro propio credo y predicáis cosas distintas…

Esa es la estupidez más grande de las muchas que se dicen por ahí. Las comunidades neocatecumenales no predican ni afirman nada contrario ni distinto a la doctrina de la Iglesia y son conformes en todo al Magisterio. Si quieres saber todo en lo que creen la comunidades no tienes más que ir a la librería y comprarte el Catecismo de la Iglesia Católica.

Vuestros propios curas…

No, los curas son de la Iglesia. Muchos de ellos participan de la pastoral del Camino como cualquier miembro más y otros simplemente prestan su servicio celebrando la Eucaristía.

Y vuestro propios seminarios…

El Camino Neocatecumenal ha creado y sostiene muchos seminarios, los denominados “Redemptoris mater”, con su propia dinámica y con una clara vocación misionera, con chicos dispuestos a ser enviados a cualquier parte del mundo. Pero son todos diocesanos, bajo la autoridad del Obispo del lugar y propiedad de las diócesis. Los seminaristas acuden a la facultad de teología como el resto y si, a pesar de su disposición misionera, el obispo los necesita para destinarlos a una parroquia de su propia diócesis una vez ordenados (y pasa muy a menudo) así lo hace.

Y Kiko, el fundador, ¿no es un poco particular?

Para empezar no se le puede llamar fundador porque no hay ninguna fundación como tal, aunque cada uno es libre de llamarlo como quiera. Normalmente se emplea la palabra “iniciador” pues ciertamente el Camino se inició con él, aunque personalmente pienso que las etiquetas no son más que eso. En cuanto a su forma de ser ciertamente Kiko Argüello es un tipo peculiar, artista, de una fuerte personalidad, muy vehemente en ocasiones… pero lo importante no es eso, Kiko es un pecador como tú y como yo al que el Espíritu Santo en su día le inspiró este camino, como podía haberlo hecho en cualquier otro (o no) de una personalidad totalmente distinta.

Pero vosotros sois sus seguidores

Para nada. Somos seguidores de Cristo (en ocasiones malos seguidores). Kiko y sus colaboradores directos diseñan y proponen desde su responsabilidad unas lineas o unas acciones concretas para las comunidades como se haría desde cualquier otro grupo, eclesial o no, nada más.

¿Y que es eso de que os negáis a que se os considere un movimiento?

Volvemos a las etiquetas. Yo no sé si sociológicamente se puede considerar un movimiento. Ciertamente los movimientos por definición van dirigidos a un ámbito de población concreta (niños, jóvenes, matrimonios, ancianos, sacerdotes, algún tipo de profesión u ocupación,…) o para un servicio pastoral concreto (pobres, presos, enfermos…). La comunidades neocatecumenales no corresponden para nada a estos esquemas, son grupos de personas de toda condición personal y social destinados a madurar y vivir su fe, pero a fin de cuentas eso mismo es la Iglesia en general. Por eso Carmen Hernández, una de las co-iniciadoras, suele repetir que en lugar de un movimiento de la Iglesia somos Iglesia en movimiento. A mi personalmente me da exactamente igual.

Pero mucha gente dentro de la Iglesia os mira mal y os critica, en ocasiones muy duramente.

Esa es una realidad que no podemos negar y que nos entristece mucho, incluso algunos la hemos sufrido en nuestras propias carnes.Puede cambiar un párroco y el nuevo que llega deshacer o tirar las comunidades que haya porque no le gustan, pero ahí no tenemos otra cosa que hacer que obedecer, aunque podamos expresar nuestra opinión en contra, por supuesto.

Pero en general debemos considerarlo como una gracia, que nos ayuda a vivir en precariedad y nos estimula a ser humildes, algunos pueden mirarnos mal por el mal ejemplo que algún miembro haya dado y tenemos que rezar mucho por aquellos que han sufrido de esta forma. Otros simplemente no nos aceptan porque no entramos es sus esquemas mentales, si deberíamos ser de esta manera o esta otra, o hacer alguna actividad o alguna otra, pero ahí poco podemos hacer más que seguir rezando.

Pero gracias a Dios el Camino ha recibido y recibe muchos apoyos, desde los papas que han vivido en estas últimas décadas (tiene menos de 50 años) hasta muchos obispos y sacerdotes, por eso hay comunidades por todo el mundo.

¿Y que les dirías tú a toda la gente que pueda pensar así?

Poco que ya no sepan, pero a los obispos y párrocos les diría que tratasen de ver más los frutos que esta realidad produce y está produciendo: muchos matrimonios reconstruidos, gente alejada que ha entrado o ha vuelto a la Iglesia, multitud de vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, personas solícitas a la hora de prestar distintos servicios pastorales…

Y a la gente en general que lo importante es estar en la Iglesia y que gracias a Dios el Espíritu Santo inspira la aparición de muchos movimientos, grupos y realidades eclesiales y el Camino Neocatecumenal es una más. Que a cada uno el Señor les puede llamar a cualquiera de ellas y que si sienten que esta en concreto les pudiera servir o simplemente tienen curiosidad, que prueben, nada más.

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5 respuestas a A vueltas con eso de “los kikos”

  1. Pingback: Me gusta, me gusta y me gusta.

  2. salomecadavid@yahoo.com dijo:

    GRACIAS PADRE VICENZ POR DARNOS A CONOCER ALGO MAS DEL CAMINO

  3. Miguel Ángel dijo:

    Otra buena pregunta es: ¿y es verdad que tenéis que dejaros barba? ¿y las mujeres que tienen que hacer?

  4. Rosa Gimeno dijo:

    Popularmente se oye: “Los jóvenes son el futuro de la sociedad”.
    Pues bien, cuando pienso en la cantidad de jóvenes que pertenecen al Camino, me produce cierto alivio saber que ellos, a pesar de su debilidad, cuentan con Cristo en sus vidas y testimonian la verdad allá donde se encuentran.

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