La progresiva “homosexualización” de las series de televisión

Antes que nada pido perdón por la palabreja que no existe (aunque curiosamente la palabra “sexualización” si que aparecerá en la próxima edición del diccionario de la RAE). Me motiva este artículo una noticia sobre cómo la presencia de parejas homosexuales en las series de televisión de Estados Unidos va en aumento cada año. Sin necesidad de realizar ese estudio estadístico sí es cierto que otro tanto, incluso mayor, sucede en España.

Es evidente que existe una interacción entre los medios de comunicación y la sociedad, en especial en la televisión. En ocasiones esta refleja las costumbres de la sociedad cambiante y en otras es la sociedad la que adopta por imitación los modelos de conducta que la televisión ofrece. Soy de la opinión (discutible, como todas) de que normalmente se produce más el segundo fenómeno: la televisión moldea la sociedad. Y por lo que se ve comparten conmigo esa opinión los partidos políticos y los lobbies económicos y sociales que tratan de utilizar la televisión para influir en la población, entre ellos, como no, el lobby homosexual.

 tv-digital

Da la impresión que si una serie española de televisión, sobre todo de comedia, comienza sin que aparezca ningún personaje homosexual, pasará poco tiempo hasta que veamos alguno en la trama y de forma continua. No sé como funcionará esto por dentro, pero me imagino al lobby gay llamando y presionando a la emisora para que esto suceda o al productor diciendo a los guionistas “¿cómo que no habéis metido ningún gay? Ahora mismo convertid a alguno de los personajes en marica antes de que nos lluevan palos…” (repito que es pura elucubración).

Pero el hecho es que este fenómeno se constata con el desarrollo de los guiones, y no solo se conforman con la aparición de un personaje “gay”, si no que progresivamente van incluyendo toda una variedad de “comportamientos” sexuales varios (lesbianas, transexuales, tríos  bisexuales…)

Para muestra recordaré tres series de reciente emisión en España, que ya no están en antena (o lo están en reposiciones), pero que muchos de los que leen estas lineas identificarán (que me disculpen los lectores de otros países donde no hayan llegado las mismas) y que comprobarán lo que escribo.

Aquí no hay quien viva: Una comedia sobre un grupo de vecinos de un edificio del centro de Madrid.

Al principio de la serie aparece un homosexual en uno de los apartamentos. Poco después los guionistas añaden un compañero con lo que tenemos la “pareja gay”. Por lo que se ve insatisfechos deciden incorporar una pareja de lesbianas y aún no contentos temporadas más tardes incluyen un personaje transexual, “una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”.

Paralelamente los cambios de parejas, los adulterios y la promiscuidad aumentan en cada capítulo. Para poner una guinda en el pastel añaden un cura, un tipo ridículo cuya obsesión es triunfar en el mundo de la canción sin saber cantar ni tocar la guitarra y cuyas canciones no son más que plagios descarados de éxitos de grupos de moda

Doctor Mateo: Un prestigioso cirujano que triunfa en Nueva York se retira a vivir una vida tranquila como medico del pueblo asturiano en el que pasaba los veranos de su infancia y tiene que convivir con los pintorescos habitantes del mismo.

Tras “descubrir” que faltaba un homosexual los guionistas convierten de la noche a la mañana en gay al joven fontanero del pueblo y sin previo aviso, el mismo que capítulos antes nos han mostrado tratando de seducir a alguna de las mozas del lugar.

¿El cura?… aparece en la segunda o tercera temporada, un chico joven y muy guapo al que acosan las mujeres del lugar, aunque en este caso (¡menos mal!) no sucumbe a la tentación.

Los hombres de Paco: Esta serie es la que a mi juicio se lleva la palma y en la que me detendré un poquito más. Se trata de un grupo de policías bastante chapuceros en sus métodos pero que de una manera u otra siempre resuelven con éxito sus casos.

Lo más curioso es que esta serie en un principio estaba llena de valores, la amistad, la honradez, el amor por la familia, la entrega en el trabajo, la lucha contra el mal y las injusticias, pero…

La trama empieza enredándose cuando la hija adolescente de uno de los policías se enamora del agente guaperas y trata de seducirlo de la forma mas explícita posible, aunque este la respeta y rechaza todas sus insinuaciones. Pero ojo, la respeta no porque es menor, si no por que es la hija de su amigo.

Luego llega el tembleque de los guionistas y deciden convertir a uno de los agentes en homosexual, y en un capítulo, sin comerlo ni beberlo, convierten en gay al policía que curiosamente mostraba un comportamiento más machista de todos, mientras que sus compañeros, como no, lo animan para salir del armario como de si de una gran victoria se tratara.

Naturalmente se dan cuenta de que ahora falta la lesbiana. ¿qué hacer pues?. Incorporan un nuevo personaje que casualmente es la hermana de uno de los policías que también casualmente es policía pero que se marchó de casa hacía mas de 20 años y que, oh casualidad, es lesbiana. Además, oh requetecasualidad, había tenido una experiencia lésbica con la exmujer del policía guaperas, que también es policía, y que requetequetecasualemente es destinada a la comisaría se su hermano y al encontrarse las dos reviven su amor lésbico.

Con esto además cerramos un círculo curioso, una lesbiana con otra que está con ella que antes había estado casada con un hombre (¿bisexual tal vez?).

¿Se quedan satisfechos los guionistas (o los que les “presionan”) con ello?. Ni mucho menos, en un capítulo y de forma ocasional muestran a la lesbiana manteniendo relaciones con uno de sus compañero varones, eso sí, sin “faltar” a su chica. Y ya por si fuera poco nos muestran una clase magistral en que enseña a la otra a pasear de la mano por el parque sintiéndose orgullosa de ello (la “clase” es totalmente surrealista pues se produce tras el enfrentamiento con una banda criminal en el que han matado a varios de los malos).

¿Se acaba aquí la cosa? Pues no, ya puestos ¿que tal un poco de travestismo?. En una de las misiones uno de los agentes debe disfrazarse de mujer. “Casualmente” se encuentra en la calle con el comisario, que no ha sido informado de la estratagema de sus agentes, y pese a tratarse de un policía veterano, ilustre y condecorado con una hoja de servicios brillantísima, es incapaz de reconocer a uno de sus oficiales disfrazado. Pero además se siente atraído por ella/él y la cubre de atenciones y galanteos como buen caballero que es. El subordinado no tiene más remedio que seguirle la corriente y aunque finalmente se descubre el pastel, en un momento dado el agente confiesa a sus compañeros que cualquiera se dejaría seducir por las galanterías de su jefe.

Homosexual, lesbiana, bisexual, travesti… ¿que tal si ahora incluimos un trío?. Esa es la ocurrencia siguiente del guión. Uno de los policías se enamora de la lesbiana pero, en un alarde de su amor le dice que él respeta que ella y su pareja sean lesbianas y que no quiere cambiarla, pero que al menos le “dejen” entrar en su relación. Las dos mujeres, que sienten una aprecio por él como amigo y compañero, hacen un pequeño “intento” que finalmente no cuaja, pero en el que al menos los guionista han mostrado es posibilidad.

Bueno, ¿y aquí no metemos un cura?… ya puestos metamos un obispo. En uno de los capítulos los policías deben desmantelar una trama de traficantes de drogas que importan cocaína utilizando como tapadera una fábrica de imágenes religiosas que llegan a España a través de un convento sin que las monjitas lo sepan (menos mal que no se le ocurrió convertir a las monjas en traficantes de drogas). Para ello deciden infiltrarse de incógnito en el convento, un convento que dicho de paso parece más una estación de metro por la facilidad con que la gente entra y sale de él. Un agente masculino de sacerdote que se “aloja” en el mismo convento. Otro que llega “de visita” y una de las chicas policías que ingresa “como novicia”.

La joven policía entra en la celda de su compañero para intercambiar información y la superiora, que desconoce la operación, piensa que han mantenido relaciones. A la mañana siguiente el mismo policía consume de forma accidental la droga que estaban buscando, justo cuando de repente “aparece” el obispo que viene a recriminarle su comportamiento inmoral con la novicia y el agente, envalentonado por las drogas, le suelta un discurso de cómo la iglesia “reprime” el amor (?) y lo culpable que es por la muerte de millones de personas por Sida al prohibir el condón (imaginación al poder).

Para más inri los guionistas muestran al mismo tiempo una escena en la que el otro agente, policía joven y guapo que llega vestido de sacerdote al convento, se besa apasionadamente con su compañera vestida de novicia con la que tiene un romance, pero a pesar de su condición de infiltrados en secreto no lo hacen en una esquina apartada o en una sala, si no en el centro del claustro donde cualquiera que pasase los vería perfectamente. Aunque el guión deja claro que son agentes infiltrados ya han conseguido la imagen, un cura y una monja jóvenes y guapos besándose con pasión.

Pero más allá de las anécdotas y de las series en concreto la duda que nos queda es ¿consiguen así su propósito?, esto es, ¿consiguen convencer a la población de que determinados comportamientos absolutamente minoritarios y fruto de situaciones personales muy concretas y dolorosas son mucho más frecuentes de lo que en realidad lo son y tan normales y naturales como los que son moralmente lícitos? Tristemente parece que así es… por eso, ante todo y sobre todo, precaución, en especial con los más jóvenes.

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16 respuestas a La progresiva “homosexualización” de las series de televisión

  1. David Galindo dijo:

    gracias José Luis, esto es un secreto a voces que no hay que callar

  2. Gonzalo dijo:

    Interesante, José Luis. Es mi primer comentario en tu blog, al que he llegado un poco accidentalmente, y que he leido en algunas ocasiones.

    No faltándote razón, creo que no dejan de ser series cómicas, parodias, que como tales, tienden a exagerar las situaciones, buscando lo cómico. Sin faltarte razón, creo que no debemos tampoco tomarnos estas cosas con excesiva seriedad, más bien al contrario.

  3. Federico dijo:

    Muy buen artículo. Lo que me indigna es como se meten con la Iglesia Católica y como no se animan a hacer lo mismo con la figura de un rabino o el pastor de otra iglesia. No lo hacen porque se les armaría una… que no te cuento…pero con la Iglesia vale todo, que pena.

    • un guionista dijo:

      Las series españolas hablan del contexto en el que son creadas, que es mayoritariamente católico (sea cual sea el porcentaje real de católicos practicantes). No tendría mucho sentido hablar de minorías religiosas, a no ser que se tratara de una serie especializada en el tema. Sin embargo, en los USA, donde el judaísmo y el protestantismo son dominantes, los chistes o el trato desde diferentes puntos de vista es cotidiano: Friends, Will & Grace, Six Feet Under, Brothers & Sisters, Seinfied o la mayor parte de la filmografía de Woody Allen son sólo algunos ejemplos.

      En el artículo que tanto te ha gustado, por cierto, se usa la palabra “marica” para referirse de forma peyorativa a los homosexuales. ¿Eso no te indigna? ¿Son esos los valores que intentáis transmitir?

  4. Carlos Borch dijo:

    Genial, José Luis, la de veces que he pensado yo lo mismo, y cuando lo cuento me miran como si estuviera loco. Es más, te has dejado muchas series españolas: en cuéntame, el mariquita salió hace tiempo compartiendo piso con el protagonista (además de curas progres que se casan, etc). En “amar en tiempos revueltos” se cargaron una serie preciosa primero con un cura pederasta, y luego con la mujer del detective, que de pronto es lesbiana y se va con la mujer de otro protagonista…patético. En Isabel la Católica, no sale un solo cura u obispo decente…ni por estadística oye! Y Quien es el malo de Águila Roja? Bingo!, el obispo! Esto en las series de TVE internacional que veo en Asia donde vivo…la ventana española al mundo. S encima viera telecinco o la sexta….

  5. Tamaran dijo:

    Lo que me sorprende es la paciencia que tienes para “aguantar” semejantes bodrios tanto tiempo. Hace tiempo que, lamentablemente las “comedias” españolas y series en general son (contadas excepciones aparte) de una estupidez asombrosa, sin gracia, sin argumento, poco creibles y muy cutres.

  6. Enrique chamorro dijo:

    Gracias por tu anális, paciencia y reflexión. Los objetivos del lobby gay son muy concretos: desestructurar la familia tradicional, introducir todo tipo de aberraciones (que es como el diccionario de psiquitría americano describía la homosexualidad) como algo normal y relativizar la moral social. Solo falta la última de sus consignas, atacar agresivamente a cualquiera que se oponga a estas premisas que será el siguiente paso de esta desfachatez llamada tolerancia sexual. Como indican es una contaminación provocada y hay que proteger a los más jóvenes y a los que tienen el criterio menos formado porque esto infecta y destruye. Un abrazo

  7. un guionista dijo:

    Muy gracioso, tu artículo.
    Es muy gracioso que hayas dedicado tanto tiempo a escribir sobre algo que en varias ocasiones admites desconocer. Pues bien, has dejado pasar una gran oportunidad de rascarte la espalda, por ejemplo, porque respecto al tema no has dado una, chico. Ni el proceso de escritura de guión es así, ni la televisión tiene la capacidad de moldear la sociedad. Respecto a la escritura: No se atiende a presiones por un motivo clave: El presunto lobbista (cuya existencia, te adelanto, está sólo en tu mente) no puede hacer nada para modificar el share que sale cada mañana en la pantalla del movil de los responsables de la cadena, y que es el único elemento de presión. Y respecto a la influencia social, un ejemplo: Las series época no proliferan porque una oscura organización haya decidido que viajemos al pasado, sino porque el target potencial de televisión en prime time está ahogado por la crisis y necesita vías de escape del presente.
    Es más gracioso aún que te apuntes a las teorías del complot para justificar que la libertad de cualquier tipo aumente en nuestro país, pero eso es ya una larga tradición aquí, no nos pilla por sorpresa a nadie. Primero eran los judíos y los masones, y ahora los guionistas. ¿Se te ha ocurrido pensar que quizá el problema resida en la voluntad de controlar la moralidad del vecino?¿En serio dedicáis un minuto de vuestro tiempo a preocuparos por cómo vive el resto del mundo su sexualidad? ¿Y no habéis llamado a un psicólogo aún? ¿No crees que lo extraño sería ocultar sistemáticamente algo que está perfectamente integrado en la sociedad de nuestro país?
    Lo más gracioso es leer como intentas copiar el estilo de los artículos que supongo que has leído en la prensa, sin éxito. Se te cuelan temas que no tienen nada que ver y que te delatan. ¿Qué tienen que ver el cura de ANHQV o la trama del convento LHDP con la presunta homosexualización de las series? Nada. Pero los odios y las supersticiones están enganchados, pegados entre ellos como una masa viscosa. Cuando tiras de uno salen los demás inevitablemene.

    • Gracias por tus comentarios, aunque no entiendo el carácter personal e incluso ofensivo que utilizas, disculpa si te he ofendido yo en algo.
      .-¿La televisión no tiene capacidad para moldear la sociedad? Supongo que habrá miles de personas que opinarán de forma contraria, aunque según tú estarán todos equivocados.
      .-¿El lobby gay existe sólo en mi mente? Ahí te equivocas (o no sabes lo qué es un lobby). Las organizaciones gays tratan de influir y de forma muy fuerte en la sociedad. Puedes comprobar las campañas del “Voto rosa” que hacen recomendaciones del voto a los partidos que aceptan sus propuestas o las ruedas de prensa que convocan algunas de estas asociaciones para “poner a parir” a cualquier profesor universitario que defienda unas tesis contrarias a las suyas.
      .-¿He hablado de algún complot? Pues no sé dónde. ¿He acusado de algo a los guionistas? Que yo sepa no, como mucho el papel que tendrían algunos en este proceso sería el de simples mandados.
      .- No sé por que hablas en plural, este blog es personal, no represento a nada ni a nadie más que a mí mismo.
      .-No creo que el problema radique en controlar la moralidad del vecino, creo que algunos tratan de imponer sus modelos de forma vicaria.
      .-Dices bien que hay cosas que se ocultan sistemáticamente, como los grandes y buenos ejemplos de la gente de la Iglesia, entre otros.
      .-Ni trato de copiar el estilo de artículos leídos en prensa (es más, no sé a que te refieres) ni busco el éxito.
      .-Me alegro que digas que la progresiva homosexualización de las series y la degradación de la imagen de los sacerdotes que en ellas aparecen no tiene nada que ver. ¿Es entonces pura casualidad? Alguien podría pensar que mientras ofrecen una cara “amable, habitual y natural” de los homosexuales deben hacer lo contrario con quienes consideren que dichas conductas no son lícitas moralmente. Pero bueno, si tú dices que es casualidad tus informaciones tendrás.
      .- De todas maneras creo que te has centrado en datos laterales de mi artículo pero no has entrado en la mayor ¿Es cierto que en las series de televisión en las que no aparecen homosexuales se van incorporando progresivamente y en ocasiones de forma muy forzada tal y como he mostrado con ejemplos comprobables?. No se trataría como dices de “un reflejo de la sociedad”, porque de lo contrario aparecerían desde el principio. ¿a qué se debe pues?… ¿a la casualidad?… pues si tú lo dices…
      Gracias de nuevo por participar en este blog y ofrecer tus opiniones, con independencia de que sean coincidentes o contrarias a las mías (incluso es más enriquecedor si son contrarias). Que el Señor te bendiga

      • un guionista dijo:

        He escrito una respuesta a lo que me planteas, pero me ha quedado largo y dado que es tu espacio no quiero abusar. Si te interesa, házmelo saber y lo publico.
        Un saludo.

  8. Carlos Borch dijo:

    Magnífica respuesta, José Luis. Yo no he visto complots, odios, rencores ni nada parecido en el artículo, sino más bien un análisis claro y evidente de lo que ocurre en los medios españoles. Que por cierto, influyen y mucho en la sociedad. Creo que por desgracia. Donde si veo el ancestral odio y rechazo a todo lo que no sea el pensamiento único (y curiosamente auto denominado tolerante), es en la respuesta del guionista.
    Te seguimos con interés. Gracias por tus entradas

  9. Cristo dijo:

    Es interesante leer esto. Los gays en todo el planeta somos pisoteados diariamente. Nos maltratan, nos matan impunemente, y ahora constituìmos un lobby que pretende dominar y moldear a la sociedad. ¿De verdad lo piensas?
    ¿Acaso sabes lo terrible que es declararse abiertamente a la sociedad como gay, sabiendo que puedes perder el trabajo? ¿Sabiendo que tu familia te va a odiar? ¿Sabiendo que cualquiera se cree con el derecho de atropellarte?
    Para opinar de la “homosexualización” deberías vivir más el mundo REAL. ¿No sabes cuantos adolescentes gays se sienten esperanzados por ver representación en la TV? Bueno, creo que aré en el mar

    • Gracias por tu comentario.

      En primer lugar permíteme hacerme responsable de lo que digo y escribo, no de lo que tú o cualquier otro pueda interpretar. Que te quede clara mi máxima condena a cualquier tipo de discriminación, maltrato o asesinato que sufra cualquier persona por cualquier motivo, tenga una conducta homosexual en Rusia o sea cristiano en Irán.

      Luego recordarte que una cosa es el respeto a la persona y otra la valoración moral del hecho. Así un matrimonio que libremente y de forma consentida mantengan relaciones con otras personas merecen todo mi respeto como personas, pero eso no significa que me parezca bien lo que hacen o que el adulterio y la promiscuidad me parezcan lícitos.

      No sé en que mundo vives tú ni lo que entiendes por “mundo real” (además como lo escribes en mayúsculas no sé si es que eres monárquico o del Madrid, ja, ja, ja…), pero conozco el sufrimiento de muchas personas con tendencias homosexuales y la angustia de los adolescentes que en ocasiones son más confundidos que otra cosa ante su propio proceso de definición personal.

      • Cristo dijo:

        Bueno, tal vez enfoqué mal mi comentario y escribí desde la emocionalidad. Me disculpo por ello. Lo que pretendo decir es que en un momento de mi vida, los personajes homosexuales de la TV, e incluso las cantantes pro-gay (como Christina Aguilera, o las rusas Tatu), fueron prácticamente la única motivación para no reincidir en el suicidio. Era el único espacio con el que me podía identificar, ya que en el “mundo real”, todos me decían que estaba mal. Mis padres, profesores, los curas, y compañeros de clase, todos me acusaban.
        Ya ahora, siendo maduro, no tengo problemas de autoestima, y he visto que muchos gays y lesbianas también se han apoyado en la “mass media” para sobrevivir.
        Tal vez, tú, al no pertenecer a esta comunidad, no ves bien esa presunta “homosexualización”, pero yo no he visto ningún lobby gay que intente moldear a la sociedad, más allá de lograr tener igualdad y aceptación. Afortunadamente, tú y otras personas también tienen su espacio. Si fuera por mí, no me importaría ser enviado a una isla con todos los homosexuales, para que no molestemos al resto del planeta, pero eso no es posible.

        Gracias por tu respetuosa respuesta, y por cierto, no entendí el chiste del Madrid jaja
        Saludos.

  10. Joaquina dijo:

    JOAQUINA ,dice: Lo único que quieren es, hundir y destruir la Iglesia; pero no lo conseguirán, son muchos siglos . Las desviaciones del ser Humano siempre existieron . El morbo es lo que a ellos les gusta. Pues ¡ que lo disfruten!…”.En el pecado, llevan la penitencia”…

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