Nos siguen sorprendiendo las vocaciones en el Camino Neocatecumenal

Termina la JMJ en Cracovia y al día siguiente, lunes, como ya es tradicional desde que la JMJ aún no tenía ese nombre, se organiza un acto vocacional por los miembros de la comunidades neocatecumenales.

El acto es relativamente simple, una primera presentación de los obispos y cardenales presentes, muchos de ellos dan alguna breve locución a los asistentes, un saludo a los peregrinos por sus países de origen, algún canto, una catequesis más o menos extensa del iniciador Kiko Argüello y otras algo más breves de los otros dos miembros del equipo responsable internacional, el padre Mario Pezzi y la otra iniciadora, Carmen Hernández, sólo que en este caso fue la primera ocasión en la que no intervino al haber fallecido recientemente.

Posteriormente se invita a todos los jóvenes a que permanezcan sentados y una vez hecho esto se pide a los chicos que hayan sentido una vocación al sacerdocio que se pongan en pie (el término “levantarse” ya ha quedado como sinónimo de “responder a la vocación de Dios en un encuentro vocacional o convivencia del camino neocatecumenal”) y que acudan al estrado donde se hará una oración general por todos ellos y posteriormente pasarán a recibir la imposición de manos de los obispos. A continuación se realiza otro tanto con las chicas para la vocación religiosa.

Este año con novedades, también se ha pedido familias en misión, otro servicio del camino neocatecumenal a la Iglesia en la que parten a las misiones familias enteras pero que no se suelen pedir en este tipo de actos, y además es la primera vez que el número de chicas supera al de chicos, cuando normalmente es al revés. Según los datos unos tres mil chicos y unas cuatro mil chicas.

fvocaciones

Ciertamente ver miles de chicos que se ponen en pie manifestando su voluntad de consagrarse al servicio de Dios y de su Iglesia y ver como forman ríos inmensos de gente avanzando hasta el estrado no deja de ser emocionante. Entre tanto ateísmo, tanta persecución, tanto materialismo y hedonismo verlos entregando generosamente sus proyectos de vida es un espectáculo que por muchas veces que lo hayas contemplado conmueve y sorprende… ¿sorprende? ¿por qué nos sorprende?.

La pregunta no es baladí. Veamos, según las noticias al evento acudieron unos 150.000 jóvenes. Siempre que veo una cifra de un acto público me da la impresión de que está optimistamente inflada, ya sean los asistentes a una manifestación por el trasvase del Ebro o a un concierto de música de una gran estrella del pop, así que voy a reducir y redondear la cifra a 100.000. De esta manera los chicos y chicas levantados, esos 7000 (daré el dato por cierto para no liar más la cosa) supondrían un 7% del total, “solamente” un 7%, uno de cada 14 jóvenes.

Naturalmente debemos relativizar las cifras. De estos 7000 chavales sólo un porcentaje llegará a ordenarse o consagrarse, deberán pasar por un proceso de acompañamiento en el que algunos acabarán efectivamente en el seminario o el convento pero otros cambiarán su orientación o la propia Iglesia será quien se lo desaconseje. Sea como sea lo que sí que parece confirmado es que, bien como consagrados o bien como laicos, la inmensa mayoría seguirán en la Iglesia. Pero también debemos afirmar otro dato objetivo, hoy por hoy el Camino Neocatecumenal es la realidad eclesial que probablemente más vocaciones aporta a la Iglesia. Hace poco un sacerdote recién ordenado me comentaba: En mi diócesis este año nos ordenamos 7 sacerdotes, 6 de ellos del seminario Redemptoris Mater (los seminarios que sustenta el Camino Neocatecumenal) y el otro del Seminario General Diocesano que también está en comunidades.

Pero volvamos a la sorpresa. ¿Por qué nos sorprende que haya tantas vocaciones en el camino neocatecumenal? O dicho de otra manera ¿Por que no hay un número similar de vocaciones en otras realidades de la Iglesia?. Mirándolo fríamente, si tenemos un grupo de 15 chicos y chicas que viven juntos su fe, que acuden a catequesis u otro tipo de formación religiosa, que celebran de vez en cuando algún retiro o convivencia, que acuden a misa los domingos y a algún que otro acto de oración o de adoración eucarística entre semana… es lógico pensar que alguno de ellos manifieste una vocación al sacerdocio o la vida consagrada de la misma manera que es igualmente lógico esperar que se formen parejas de novios que más tarde lleguen a constituir matrimonios y familias cristianos.

¿Por qué no sucede entonces así normalmente? ¿Por qué hay tanta escasez de vocaciones habiendo tantos movimientos juveniles católicos?. Vamos primero con lo negativo. Naturalmente como no conozco particularmente ninguno de estos grupos a fondo me limitaré a lanzar hipótesis, con el único ánimo de ver probabilidades y de no juzgar a nadie.

Para empezar pudiera ser que muchos de estos grupos juveniles cristianos solo tuviesen de cristianos el nombre y que en realidad no practicasen todos esos actos de devoción que hemos citado y que se les supone, dedicándose a actividades de tiempo libre, juegos, películas, campamentos… con poca práctica religiosa y como mucho con temáticas relacionadas con “valores” (solidaridad, paz, justicia) de manera que la formación religiosa no se produzca como tal.

Otro problema pudiera ser la práctica religiosa basada en el sentimiento: somos jóvenes, nos queremos, disfrutamos de la amistad, de estar juntos cantando bonitas canciones tralará, tralará… calentándonos el corazoncito pero sin una vivencia real de la fe, profunda y probada, que de esta manera se diluye con los desengaños y la dificultad de la vida adulta.

Otra causa podría ser el aislamiento. La vivencia eclesial de los miembros del grupo joven se reduce casi exclusivamente (o sin el casi) al propio grupo. Participo de la actividad del grupo pero ni voy a misa, ni me siento integrado en el global de la parroquia, ni sé compartir mi fe con gente de otras edades… de manera que cuando el grupo va deshaciéndose por la edad o por el paso a la universidad o al mundo laboral los miembros del mismo van abandonando la Iglesia.

Así podríamos citar varias posibilidades más, pero volviendo al tema de la vocaciones del camino neocatecumenal la pregunta habría que hacerla en positivo ¿por qué entonces surgen tantas vocaciones en las comunidades? ¿Hay algún secreto?.

Para empezar ya puedo decir por mi propia experiencia, que llevo un porrón de años en el Camino pero que también por mis actividades musicales y pastorales convivo y me relaciono con personas de casi todas las realidades de la Iglesia (que son muchas y variadas gracias a Dios), que el “éxito” del mismo no está en las virtudes de sus miembros. Los hermanos del camino ni son más santos ni más creyentes ni más listos que los que forman parte de cualquier otro grupo eclesial, incluso en muchas ocasiones al contrario. Yo mismo me maravillo de la confianza en la providencia o la devoción eucarística que encuentro en otros muchos creyentes de tantas y tantas realidades.

Pero sí que es cierto que en el Camino Neocatecumenal existen unas “intuiciones” y unas prácticas pastorales que son propias y que es posible que contribuyan al surgimiento de las vocaciones que puede que se echen a faltar en algunos otros ámbitos. Repito, es “probable”, ya que al final del todo no quedan ni estructuras, ni grupos ni planes pastorales… solamente la acción del Espíritu en cada persona y su respuesta libre a la misma.

Podrían citarse y analizarse muchas, pero me voy a referir a sólo a unas pocas, que considero más importantes:

-Paradójicamente los jóvenes del camino neocatecumenal no forman grupos juveniles, no existe una “rama joven” de comunidades, sino que estos se integran en una comunidad de adultos, donde conviven desde adolescentes a ancianos, solteros, matrimonios y consagrados… de esta manera el grupo no se disuelve al llegar a una cierta edad o circunstancia y los chavales aprenden a compartir su fe con gentes diversas, no sólo con los de su edad y condición.

– La pastoral se basa fundamentalmente en el estudio, proclamación y profundización de la Palabra de Dios y, y esto es fundamental, cómo se va cumpliendo y haciendo carne en la vida cotidiana. No hay “happenings”, ni actividades de tiempo libre ni apelaciones al sentimiento, sino una vivencia progresiva de la fe que no se queda en lo superficial sino que se hace cada vez más profunda.

-La familia es transmisora de la fe. Los padres rezan con sus hijos, en especial los domingos en los laudes, acuden en familia a las celebraciones de la Eucaristía… y los papás por tanto no se limitan a “dar buen ejemplo” sino a entregar a sus hijos lo mejor que tienen.

-La predicación es siempre conforme al Magisterio. No se trata de lo que uno pueda pensar individualmente ni de adaptar la doctrina, en especial los elementos más duros o difíciles, rebajando las consecuencias o las condiciones de la misma. De esta manera no se vive un cristianismo light, sino que el joven es consciente de su propia limitación y de la necesidad de la Gracia y no vive tampoco una contradicción entre lo que se le predica en su comunidad y lo que dicen el Papa, los obispos y los documentos del Magisterio, cosa que tanta confusión provoca en muchos fieles en ocasiones.

– Existen momentos concretos, como los eventos con los que hemos comenzado el artículo, en el que a los jóvenes del Camino Neocatecumenal se les invita a plantearse su vocación. Es probable que muchas vocaciones se pierdan por la sencilla razón de que el posible llamado ni se lo ha planteado, pero entre los chicos de comunidades en más de una ocasión se ven en esta circunstancia.

Podríamos apuntar alguna que otra causa más. Seguro que un sociólogo de la religión encontraría bastantes más de ellas o incluso daría por poco consistentes las que he anotado aquí, pero tan sólo he querido pegar un par de brochazos al respecto.

Ojalá que todas las realidades de la Iglesia sean un vivero de vocaciones religiosas. Pidamos al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

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2 respuestas a Nos siguen sorprendiendo las vocaciones en el Camino Neocatecumenal

  1. Cecilia dijo:

    Me gustó el artículo. Por qué no le das vuelta a la cabeza sobre este tema que te propongo: el yo moral y el yo afectivo, lo que significa dentro del Camino y cómo se refleja dentro de la comunidad. Qué pasa si hay un exceso de alguno de ellos en una comunidad (puede ser Neocatecumenal o de otra realidad eclesial) parroquia o movimiento.

  2. Jak dijo:

    Soy del Camino de Barcelona y coincido en los comentarios del artículo. Lo que mas me ha gustado es lo de las intuiciones. Kiko y Carmen, que humanamente son un desastre, como todos en mayor o menor medida, han sabido desarrollar sus grandes intuiciones fruto de sus propias experiencias y vivencias y de una innegable acción del Espíritu. Han tocado las teclas adecuadas en su momento y han sabido defenderlas y eso da sus frutos.

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