Soy lo peor

Soy un fascista, un retrógrado, un hipócrita, un liberticida y un sostenedor de un sistema de opresión y falta de libertades.

Soy un pervertido, un violador de niños, un falso moralista que trato de imponer a los demás las conductas que considero degeneradas mientras que las mías son muchísimo más depravadas.

Soy contrario a la ciencia y al progreso, soy un asesino de todos los pensadores que han osado contradecirme a los cuales he quemado en la hoguera.

Soy un esquizofrénico, alguien que cree en las mentiras que yo mismo me he inventado.

Soy un idólatra, un adorador de muñecos de yeso, un adorador de Satán.

Soy un mentiroso, un falsificador de las doctrinas sagradas.

Soy un ser lleno de odio, alguien que insulta a las mujeres, que se opone a sus derechos sexuales y reproductivos.

Soy un asesino, el jefe de un pelotón de fusilamiento que aniquila a todas las buenas personas que luchan por la libertad y la democracia.

Soy un inductor al suicido de todos aquellos que han decidido libre y de forma adulta vivir en contradicción consigo mismos.

Soy un manipulador, alguien que utiliza el adoctrinamiento en siniestros colegios donde realizo auténticos lavados de cerebro a los niños.

Soy un obstinado, un inadaptado, alguien que ni sabe ni quiere vivir conforme a los tiempos presentes.

lo peor

Soy el paciente de un sanatorio mental diagnosticado con todas las fobias conocidas y las que aún no se conocen.

Soy un genocida, soy el asesino de millones y millones de gentes de otras culturas diferentes a la mía.

Soy un explotador del tercer mundo, un esclavista.

Soy un ilegal, soy alguien que no respeta la ley, que se la salta cuando le conviene con total impunidad.

Soy el promotor de sectas secretas con las que realizo turbios negocios y crímenes.

Soy un estúpido integral, un amargado, alguien que no sabe divertirse, que sólo disfruta con el dolor.

Soy un excluyente, soy miembro de una élite y desprecio a los que no forman parte de ella.

Soy un falso discípulo que aparento seguir a mi maestro pero hago todo lo contrario de lo que él me enseñó.

Soy un castrador, alguien que prohíbe las relaciones sexuales a buena parte de mi grupo y limita las personas con las cuales disfrutar del sexo al resto.

Soy un fetichista y un supersticioso, tengo que salir siempre de casa con objetos mágicos y cartas de falso poder espiritual.

Soy el responsable de millones de muertes por el SIDA y de millones de embarazos no deseados por prohibir no sé qué fundas de látex para el pene.

Soy un malversador que me quedo con millones y millones de dólares del estado para mis caprichos mediante argucias legales…

 

 

Bueno, he de confesar que yo no sabía que soy todo eso. Es más, no acabo de entender que yo sea todo eso. Pero es lo que mucha gente me dice que soy cuando afirmo que soy católico.

Lo curioso es que yo sigo pensando que ser católico es algo bueno, mejor dicho, es lo mejor que puedo ser, lo mejor que cualquiera puede ser, pues me lleva a ser feliz y pleno.

Claro, que eso significará dos cosas, o que yo estoy equivocado o que los que afirman tales barbaridades de mi lo están.

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